No se si usted alguna
vez habrá escuchado aquel chiste de Pepito
en el que la profesora les explica a él y sus compañeros de salón de clases, el
comportamiento y las reacciones de las hienas, esos raros animales que tienen
la apariencia de perros cruzados con jirafas enanas (esto lo digo yo),
destacando un rasgo que es exclusivo de ese tipo de animales: una especie de
risa permanente, pero hace énfasis en que las hienas son de los peores
ejemplares del reino animal.
Pepito se queda un tanto intrigado sobre la
explicación de su profesora y al final comenta: “Bueno, entonces yo de plano no
entiendo nada profesora: si la hiena es una animal de lo peor ¿entonces de qué
chingados se anda riendo siempre?
Lo anterior viene a
colación porque en una reciente encuesta que llevó a cabo en nuestro país, la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la OCDE a través
del Indice para una Vida Mejor, resalta que nosotros los mexicanos somos pobres
y gordos, pero ¡felices!
Parece una
contradicción.
Sí, porque la gordura
no necesariamente indica que el ser humano que la padece, es una persona sana.
Y la pobreza, pues
tampoco es como para vanagloriarse de estar en esa estadística socioeconómica,
aun con todo y aquello del reino de los pobres y de que es más fácil que entre
un camelo por el ojo de un aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos.
Por si fuera poco, ya
hasta le arrebatamos al vecino país del norte el primer lugar en personas
gordas y obesas y los suyos los mandamos al segundo casillero.
Hay quienes dicen que,
precisamente, porque hemos importado de los Estados Unidos de América, algunos
de los hábitos alimenticios de sus habitantes y que son ricos en carbohidratos,
pues estos generan aumento de peso corporal.
¿De verdad las y los
mexicanos nos sentimos tan felices a pesar de tener sobrepeso y ser pobres?
Se supone que el
estudio de la OCDE es serio y además se aplicó en lo 36 países que están
agrupados en esa organización que preside, un mexicano distinguido: José Angel
Gurría. Que por cierto, ni es gordo ni pobre.
Tratar de encontrar
las verdaderas causas de esa felicidad que expresaron las personas encuestadas
nos exige mucho tiempo y espacio y no hay manera, pero lo que se busca esta vez
es hacer reflexionar al lector o lectora sobre estos temas que parecen
triviales, pero que no lo son, pues se trata de la salud, que no es poca cosa.
Y aún con todo y que
seamos felices a pesar de estar gordos y ser pobres, los resultados de ese
estudio de la OCDE deben obligar a nuestras autoridades de los tres niveles de
gobierno, a buscar soluciones que permitan contrarrestar esa pobreza y miseria,
que tan magistralmente retrató en su película Los Olvidados, el genial director de cine de origen español y
nacionalizado mexicano, Luis Buñuel.
Yo al menos pienso que
si no fuéramos tan pobres –las estadísticas hablan de casi 60 millones de
habitantes que se ubican en ese umbral sin perder de vista que abajo hay otra
gran cantidad de millones en condiciones económicas peores- seríamos más
felices y no porque el tener dinero signifique que se es feliz en automático,
sino porque habría mejores condiciones de vida para las familias y ese debe ser
el objetivo ideal de todo gobierno que se precie de ser democrático y libre.
Así, las enormes
carretadas de dinero que de destinan a combatir las enfermedades derivadas de
la obesidad y el sobrepeso, se podrían destinar a otros menesteres.
¿No cree usted?
La lectura es vida, lo
demás…es lo de menos…hzr@prodigy.net.mx
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