martes, 23 de marzo de 2010

Temas y...las tres tumbas

Ayer hubiera cumplido un año más de vida, Gabriel Renero Lara.
Ayer también, Luis Donaldo Colosio cumplió 16 años de muerto.
Mañana habría cumplido un año más de vida, doña Trinidad Arredondo Díaz.
Luis Donaldo falleció aquel trágico 23 de marzo de 1994, Gabriel, hace ya poco más de tres meses, el 4 de diciembre próximo pasado y ella, doña Trini, apenas hace unos días, el pasado domingo 14 de marzo.
Gabriel fue un amigo personal y más que eso, padrino de uno de mis hijos, quien lleva su nombre en honor a esa amistad con la que me distinguió por más de 30 años.
Hay una y mil anécdotas de ese tiempo durante el que compartimos anhelos y sueños.
La que quedó grabada para siempre en nuestras mentes fue la lucha para que Gabriel alcanzara la candidatura a presidente municipal de Comondú en 1982 para las elecciones del año siguiente.
Fue alcalde de aquella jurisdicción y antes fue tesorero municipal.
Luego, integraría la fórmula de candidatos del PRI a la diputación con Antonio Benjamín Manríquez Guluarte en 1988 por el entonces II distrito electoral federal.
Después desempeñaría el cargo de delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor, la PROFECO.
Precisamente ese día que él falleció como a las 3 de la tarde (lo que yo ignoraba, obviamente) me encontraba en la ciudad de México esperando abordar el avión que me trasladaría a la ciudad de Durango a donde viajaba para asistir al 90 aniversario del natalicio de mi señora madre.
Al filo de las 4:30 de la tarde, antes de abordar el avión miré en el aeropuerto al ex candidato presidencial del Partido Nueva Alianza y ex titular nacional de la PROFECO, amén de otros cargos, Roberto Campa Cifrián.
Pensé abordarlo y decirle que tal vez él no se acordara pero que cuando visitó La Paz para darle posesión a Gabriel ambos fueron a saludar al entonces presidente municipal, Leonel Cota Montaño y allí nos presentó pues yo me desempeñaba como jefe de Comunicación Social del IX Ayuntamiento.
Roberto y Leonel ya se conocían pues habían sido diputados federales en la LVI Legislatura, ambos por el PRI.
Pero allá en el aeropuerto me distraje un momento y Campa Cifrián se me perdió.
Mi intención era recordarle aquel episodio y decirle que le enviaba un afectuoso saludo mi compadre Gabriel sin saber que a esa hora él ya no estaba con vida.
Me sentí mal porque no puede asistir a su sepelio pero él siempre supo que si no era físicamente, espiritualmente yo estaría siempre presente.
Ayer habría cumplido un año más de vida.
Doña Trinidad Arredondo Díaz fue mi madre política, es decir mi suegra.
Una mujer valiente sin duda alguna.
Hacía cuatro años que en Culiacán, la habían operado a corazón abierto y a todos sus hijos, hijas y nietos nos dio una lección de fortaleza y de ganas de vivir.
Pero el pasado domingo 14 de marzo, su corazón ya no resistió y dejó de latir.
Fue, sin duda alguna, una pérdida irreparable.
Quienes la conocieron allá en Ciudad Constitución, en Cabo San Lucas y en La Paz, siempre llevarán el grato recuerdo de una señora alegre a la que le gustaba cantar y de un enorme corazón siempre solidario.
A Luis Donaldo Colosio no lo traté, más que como servidor público alguna vez.
Pero ese día en que murió allá en Lomas Taurinas, aquí en La Paz, yo vi en sus ojos el reflejo de la muerte cuando don Daniel Roldán me mostró, esa tarde, una fotografía que el candidato presidencial se había tomado con los directores de los medios informativos locales.
“¿Ya se Fijó?”, le cuestioné.
“¿Qué cosa?”, me dijo intrigado.
“La cara del licenciado Colosio, se ve reflejada la muerte en sus ojos”, le dije.
“!Está usted loco, compadre!”, expresó.
En ese momento doña Dalia, la secretaria de la recepción de La Extra, donde estábamos mirando las fotos, le dijo que alguien habló por teléfono para decir que el licenciado Colosio había sufrido un atentado en Tijuana y que prendiera la televisión.
No lo creyó pero yo prendí el aparato y allí vimos a Jacobo Zabloudowsky cortando la programación normal del canal 2 de Televisa para decir que alguien le había disparado un balazo en la cabeza al candidato presidencial del PRI allá en Lomas Taurinas.
Sus ojos ya reflejaban la muerte.
La lectura es vida, lo demás...hzr@prodigy.net.mx

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